La Fundación LED (Libertad de Expresión + Democracia) repudia enérgicamente las amenazas de muerte recibidas por el periodista Alejandro Alfie, del diario Clarín, y expresa su solidaridad con él y con su familia.
Según se ha informado tales intimidaciones se produjeron luego de la publicación de un artículo vinculado a un tema de indudable interés público.
Este contexto refuerza la gravedad de los hechos y permite advertir un intento de amedrentamiento directo contra el ejercicio del periodismo.
Las amenazas — de la naturaleza que fueren — constituyen una de las formas más extremas de presión y tienen un claro efecto inhibitorio sobre la libertad de expresión, no solo para la persona afectada sino para el conjunto de la sociedad, que se ve restringido en su derecho a recibir información.
Debe recordarse que la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión de la OEA afirma expresamente que “… la intimidación, amenaza a los comunicadores sociales, así como la destrucción material de los medios de comunicación, viola los derechos fundamentales de las personas y coarta severamente la libertad de expresión. Es deber de los Estados prevenir e investigar estos hechos, sancionar a sus autores y asegurar a las víctimas una reparación adecuada”
Es por ello por lo que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos tiene dicho que “…la amenaza a los comunicadores sociales (…) tiene dos objetivos concretos. Por un lado, busca eliminar a aquellos periodistas que realizan investigaciones sobre atropellos, abusos, irregularidades o ilícitos de todo tipo, llevados a cabo ya sea por funcionarios públicos, organizaciones o particulares en general, a fin de que sus investigaciones no puedan concluirse, alcancen el debate público que ameritan o simplemente como represalia de éstas. Por otro lado, busca ser una herramienta de intimidación, mediante la cual se envía un claro mensaje para todas aquellas personas de la sociedad civil que realizan tareas de investigación sobre irregularidades en la gestión pública. Esta práctica busca que la prensa como mecanismo de control, guarde silencio o se haga cómplice de aquellas personas o instituciones que realizan actos o hechos abusivos o ilegales. En última instancia, lo que se busca es impedir a toda costa que la sociedad sea informada de estos acontecimientos.”
La vigencia plena de la libertad de expresión es un pilar indispensable de una democracia madura y robusta y no puede ser condicionada por miedo, la intimidación o violencia.
Desde la Fundación LED rechazamos toda forma de violencia contra periodistas y trabajadores de prensa, y recordamos que el Estado tiene la obligación de garantizar condiciones seguras para el ejercicio de la labor periodística.